En esta historia, nos referiremos al protagonista como "nuestro personaje". No es una historia atrapante, ni mucho menos.
Es solamente una introducción, una suerte de explicación para lo que luego será una vida llena de aventuras, desventuras, viajes, amores, desconciertos, y muchas otras pequeñas historias más.
Comienza de la siguiente forma...
En pleno caos adolescente, a nuestro personaje se le presenta una rara oportunidad: su padre habría conseguido la residencia en el país del norte y le ofrecía a él y a sus hermanos migrar para terminar los estudios.
Recuerda preguntarles a sus amigos en una pizzería de Flores que hacer, Fernando levantó la mirada (que hasta ese entonces había estado clavada en la aceitosa porción de pizza) y con una mueca le dijo todo. Había sido el único, los demás no supieron que aconsejarle.
Semanas antes de partir (y de haber aceptado la invitación de su padre) reaparece lo que hasta ese momento había sido su amor adolescente imposible quien declara querer recuperar tiempo perdido. A pesar de esto nuestro personaje decide seguir con su viaje pensando que si no le gustaba podría volverse.
Diez días antes de partir es emboscado injusta y maliciosamente por un patrullero. Le "implantan" marihuana y lo llevan a la comisaría.
Nunca fue placentero recordar esta sucesión de hechos que luego lo llevarían a desconfiar de cualquier institución social del ser humano.
Pero más difícil aún fue olvidar la valiosa lección que la vida le habría enseñado: "...desconfía de cualquier persona que crea tener autoridad sobre otros."
Habiendo sufrido esto y contemplando la borrosa visión de un futuro digno en Buenos Aires, se sube al avión dejando todo aquellos que conocía.
Luego se daría cuenta que el problema no se encontraba en un país, en una ciudad, o en la cabeza de unos oficiales de la ley, pero en todo lo que el ser humano tocara.
Una vez en su nuevo hogar, desespera e intenta volver a toda costa. Impedido por su determinada madre y por la compradora personalidad de un padre que poco conocía (o que por lo menos hacía mucho tiempo que no compartía) decide hacer un gran esfuerzo y proseguir con lo planeado.
Así pasarían los años, se graduaría del secundario (High School) y comenzaría la carrera de Paramédico en la universidad (College).
Al segundo año de la carrera y con 20 años, abandona la casa de su padre. Vaga de casa en casa, y finalmente termina mudándose con un amigo argentino a un departamento. Abandona la carrera al tercer año (habiéndose graduado como Técnico en Emergencias Médicas) con rastas y un tatuaje del Ché en el antebrazo tatuado por una gringa quien nunca supo a quién dibujaba en su piel.
Sufriría también maltrato y discriminación de parte de la "perfecta" policía norteamericana y así comenzaría a darse cuenta de que talvez el problema no era del chancho sino de quién le dá de comer (famoza frase que nunca había entendido hasta entonces).
Durante sus años de adolescencia la política le había interesado sólo para ir a las marchas y coquetear con chicas del secundario pero, curiosamente, en el país del norte comienza a desarrollar un instinto curioso acerca de la historia latinoamericana política y social. Allí leyó cantidad de libros, artículos y biografías de Ernesto Guevara, Emiliano Zapata, Camilo Cienfuegos, Eduardo Galeano y otras leyendas.
A medida que despertaba del "sueño americano" que su padre hubiera querido implantarle por tanto tiempo, también emergía la necesidad de hacer algo diferente con su vida.
Fue recién a los 22 años que decide volver a su país de origen para reencontrarse con lo que él creía iba a ser las respuestas que buscaba, y así terminar con una etapa y comenzar a andar por los caminos de la vida.

4 comentarios:
comparando policías con chanchos?
Interesantísima la frase de la autoridad, no sé si estoy tan de acuerdo a quiénes este personaje llama "autoridad".
el abuso de poder... a veces no viene de los que tienen la autoridad opino yo, sino de los que no tienen ninguna. Y la autoridad puede serla en tantos planos: psicológico, económico... Si bien no son autoridades oficiales, son poderes unilaterales y llevan a mandar.
Por ejemplo, chorros. Se podría decir que abusan de la autoridad? el poder fisico de tener un arma, es autoridad? la belleza de una mujer, se traduce en autoridad?
Hola! gracias por tu valioso punto de vista.
¿comparé policias con chanchos? perdón que no queria insultar a los pobres chanchos... por lo menos no fue mi intención.
Por otro lado es interesante como planteas el tema dela autoridad.
Es obvio que es muy subjetivo y claro que esta historia en particular habla de la autoridad de las instituciones sociales que pretenden (o su intención original fue) estar al servicio de la comunidad y no hacen otra cosa que empeorar la comunidad pervirtiendo y deformando la juventud.
En fin, da para hablar mucho mas de esto... ojalá los lectores se animen a comentar como vos!
Saludos
hola leito...linda la historia ...pero a mi me llama mas la atencion la posibilidad de ser educados bajo ciertas espectativas de vida, como es el suen~o americano...que lo unico qeu logra es infelicidad oculta tras muchos objetos opulentos y brillante...me gustaria educar a mis hijos sin la posibilidad de materializar nuestros motivos e ideales de vida...hace un rato un amigo hablaba del mundial...me gusta el futbol y el mundial tambien pero sera glorioso y seguro la emocion se materialice en una lagrima cuando el campeon de dicho evento reciba la copa y la devuelva a su mejor oponente como simbolo de respecto y se quede solo con la gratificacion de haber dado lo mejor como equipo jejeje muy ideal creo...pero lindo
hola querido! si claro. entiendo lo que decis y estoy totalmente de acuerdo... de hecho todo es relativo y subjetivo. La emoción de ver al equipo de la selección campeón muchas veces se confunde con el patriotismo (palabra que no me gusta) y el nazi-onalismo... más en el fútbol que lamentablemente es un deporte usado para descargar emociones.
Seguí así que tus hijos van a crecer sanos y salvos en la hermosa tierra boliviana!
Saludos.
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